Ahí, debajo, desde alguna parte,
llega esa voz que clama por mi oído,
ese aliento de verdad oculta, bajo el mar,
esas cuerdas que me atan a la orilla y vuelven mis ojos al horizonte.
Varias aves están en la arena inconscientes de lo que ven, y otras aves,
guardan el secreto que les ha sido entregado.
Algunos pájaros vuelan y me inspiran,
quieren hablarme y desgarran sus entrañas para emitir sonidos del ayer.
Mientras todo pasa, las olas van y vienen,
y yo me alejo y vuelvo a estar inmersa.
El viento de la costa hace su diario llamado, y derrumba mi pecho
abriendo nuevamente las heridas, y hay recuerdos que no puedo olvidar y aún confusos vuelven a esperar.
Una llovizna fina cae sobre la tierra mojando casi todo,
los árboles se mueven con el viento frío de este invierno que acecha.
Quiero saber en vida lo que muchos esperan en la muerte,
encontrar el misterio, y el tesoro enterrado.
Allí en el mar, una ciudad que ha devuelto a sus hijos trozos de exquisitas páginas que no terminan,
los hijos que no dejan de sentir, y nuevamente esa voz,
esa luz, y nuevamente,
el azul...
llega esa voz que clama por mi oído,
ese aliento de verdad oculta, bajo el mar,
esas cuerdas que me atan a la orilla y vuelven mis ojos al horizonte.
Varias aves están en la arena inconscientes de lo que ven, y otras aves,
guardan el secreto que les ha sido entregado.
Algunos pájaros vuelan y me inspiran,
quieren hablarme y desgarran sus entrañas para emitir sonidos del ayer.
Mientras todo pasa, las olas van y vienen,
y yo me alejo y vuelvo a estar inmersa.
El viento de la costa hace su diario llamado, y derrumba mi pecho
abriendo nuevamente las heridas, y hay recuerdos que no puedo olvidar y aún confusos vuelven a esperar.
Una llovizna fina cae sobre la tierra mojando casi todo,
los árboles se mueven con el viento frío de este invierno que acecha.
Quiero saber en vida lo que muchos esperan en la muerte,
encontrar el misterio, y el tesoro enterrado.
Allí en el mar, una ciudad que ha devuelto a sus hijos trozos de exquisitas páginas que no terminan,
los hijos que no dejan de sentir, y nuevamente esa voz,
esa luz, y nuevamente,
el azul...
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L.K.F