Un color azul verde se vio en el cielo aquél día, el sol estaba algo oculto entre varias nubes grises, y soplaba un viento fresco que movía las hojas de los árboles. La mañana había estado clara pero ahora había algo que amenazaba a arruinar lo construido, los seres fueron encontrándose poco a poco, unos estaban muy lejos de otros, a muchos kilómetros de distancia, otros seres simplemente estaban cerca pero antes no se habían cruzado nunca, ahora era el momento de reunirse y aumentar su fuerza, de volverse a ver después de tanto tiempo de espera. La especie azul se fue encontrando poco a poco, fueron viéndose unos a otros, iguales, y comprendiendo al mundo con una forma muy particular de ver las cosas. Algunos seres vinieron en barco desde muy lejos, surcaron las aguas y llegaron a este presente, vinieron de siglos de cruzadas, y de tierras altas, de montañas y desiertos de arena, de valles llenos de vida en lo alto y recóndito de la naturaleza. Así fue que los seres volvieron a resurgir de las cenizas, con sus nuevas plumas y sus nuevas alas.
Algún día fue Martes siete de julio, algún día fue lunes 7 de marzo, y hoy los sentimientos trataban de estar calmos, muchas cosas pasaban por la mente de los hermanos de luz, azules todos, y siempre sintiendo dolor por eso que llenaba la tierra de maldad. Fue difícil el camino, se hizo bastante complejo llegar a reconocerse como ellos eran, a veces la razón inventada quería alejar lo que el corazón sentía que debía de hacerse, y otras veces los seres eran atacados y su energía se debilitaba. Estaban aquí con la clara misión de ayudar, de aclarar el camino a quienes lo veían oscuro, estaban aquí para liberar a los otros de cadenas horribles que les mantenían siempre presos y en un sinfín de penas. Los seres azules tuvieron primero que encontrarse, recordar quiénes eran y de dónde habían llagado, debían de confiar en lo que su interior les decía, debieron de confiar en los hermanos de luz y oler su frecuencia. Nada les fue fácil a los intrépidos y valientes compañeros, nada.
Del cielo calló un puzle que debía ser armado, y sus piezas eran vivientes y debían de encontrarse con las demás para lograr la imagen y descifrar lo olvidado, ese puzle fue armándose poco a poco, pero había un problema, no era conveniente para muchos que esas piezas se dieran cuenta de su poder, nunca lo fue, y entonces los habitantes oscuros del planeta hicieron guerra nuevamente contra ellos, y ahora con más fuerza, intentando derrocar a la luz y tratando de impartir el miedo a todos aquellos que se atrevieran a ser libres. La guerra estaba a punto de explotar la tierra, y estaba el mundo dividido en dos bandos; y el más pequeño de ellos luchaba contra una fiera que quería tener el poder y someternos a eternas cadenas.
Parece que todo era cierto, y sin embargo, habían hermanos que no pudieron superar a la fiera, y se perdieron en la noche, sin rumbo, sin alas, sin ojos; poderosos hermanos que no prestaron atención a su ser, y ahora la especie era menor y la fiera tenía poder sobre la gran masa indiferente. Todos los días el círculo azul se vio en problemas para luchar, todos los días aumentaban los obstáculos con los que se cruzaban, y algunos perdían su fuerza, luego la recuperaban y luego volvían a caer, les bajaban las defensas, y buscaban cualquier medio hasta inédito para estropear su gentil ayuda hacia el planeta herido. Siempre teníamos que elegir entre dos cosas totalmente extremas y muchas veces opuestas, siempre se presentaban trabas que hacían ardua la tarea de salvar y salvarse, de encontrarse y dejarse ser.
La luz amaba a las personas incondicionalmente, todos aquellos que formaban el círculo eran puros de espíritu, no querían dañar a los demás, y estaban dispuestos a dar sus vidas por la de otros, hasta dejar a alguien a quien amaban para que a esa persona no le ocurriera nada malo, más la esfera negra atacaba continuamente y sin descanso. El ser un azul implicaba sacrificio y sensibilidad, implicaba dejar de ser uno para ser parte de todo pero sin perder la conciencia individual del dios interno. La luz era soñadora y poseedora de gran sabiduría que deseaba compartir al mundo, más a quienes formaban el otro bando no les servía que la sabiduría se conociese. Los seres azules comenzaron a ser perseguidos y les intentaban encerrar en el sistema impartido, y cambiar su forma de sentir.
L.K.F
L.K.F
Y aquí dejo "The Time" de Pink Floyd
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