Llega la madrugada y un rayo de sol me amenaza con expandirse, quiere que salga el día, y yo que empezaba a escapar, a correr para no ver la luz, porque el sol me quema, y mis manos están frías. Desesperadas las horas brincan riéndose de mí, burlonamente me abrazan señalando un camino. Aparto la mirada de la aves que atraviesan las nubes metros más arriba, de ellas, que pueden volar y dejarme sola lamentando el recuerdo.
Hoy, el sacrificio hecho se ha transformado, es una espera incesante de una pronta despedida, de un irme sin dejar más que lo que me llevo. Los dedos se estiran queriendo tocar la profundidad del infinito, deseando ingresar en el tiempo, pudriendo y contagiándolo todo, tocando el pequeño átomo de simple verdad, invitándole a salir al mundo, abriendo los ojos de par en par dejando de ser sólo dos ventanas tapiadas.
Parto a casa, con los pies cansados de tanto andar, con la esperanza de encontrar algo de comida, con las ganas enormes de que la cama me haya esperado y me bese la frente al llegar. Camino bajo las sombras de los árboles escondiendo mi rostro de la sutil resaca que se muestra en él, mirando el suelo, con mi cerebro confundido, con mi alma un poco más rota y un tanto satisfecha por la herida que sangra de nuevo, como el mismo tiempo revolcándose en la tumba,miles de veces, cada mañana.
Casi sin fuerzas llego a algún lugar en el que dudo la posibilidad de habitarlo, y después de mirar y no ver, reconozco por colores que es el mismo sitio que buscaba, la puerta de mi habitación fría, los libros que callados me gritan injurias por la soledad causada, la almohada ya casi muerta de tristeza, la alfombra sucia con centenares de historias, y la luz que ya no quiere alumbrar porque cansada se ha cansado de esperarme.
Y como he llegado, he caído, buscando el regocijo de aquello que nunca me falla, acompañada por el techo que me impide ver las estrellas. Me resigno, a encontrar en otra madrugada otro lugar como este, a pasar mi nariz por otro jardín. Trato de olvidarme, y dejar que me encuentren otros, en la espera de un sueño que se está armando, recolecto partes de herrumbrados callejones que me saben a noches desoladas. Y me echo a andar siguiendo el rastro dejado por la dama que acaricia mi pelo...
L.K.F
Hoy, el sacrificio hecho se ha transformado, es una espera incesante de una pronta despedida, de un irme sin dejar más que lo que me llevo. Los dedos se estiran queriendo tocar la profundidad del infinito, deseando ingresar en el tiempo, pudriendo y contagiándolo todo, tocando el pequeño átomo de simple verdad, invitándole a salir al mundo, abriendo los ojos de par en par dejando de ser sólo dos ventanas tapiadas.
Parto a casa, con los pies cansados de tanto andar, con la esperanza de encontrar algo de comida, con las ganas enormes de que la cama me haya esperado y me bese la frente al llegar. Camino bajo las sombras de los árboles escondiendo mi rostro de la sutil resaca que se muestra en él, mirando el suelo, con mi cerebro confundido, con mi alma un poco más rota y un tanto satisfecha por la herida que sangra de nuevo, como el mismo tiempo revolcándose en la tumba,miles de veces, cada mañana.
Casi sin fuerzas llego a algún lugar en el que dudo la posibilidad de habitarlo, y después de mirar y no ver, reconozco por colores que es el mismo sitio que buscaba, la puerta de mi habitación fría, los libros que callados me gritan injurias por la soledad causada, la almohada ya casi muerta de tristeza, la alfombra sucia con centenares de historias, y la luz que ya no quiere alumbrar porque cansada se ha cansado de esperarme.
Y como he llegado, he caído, buscando el regocijo de aquello que nunca me falla, acompañada por el techo que me impide ver las estrellas. Me resigno, a encontrar en otra madrugada otro lugar como este, a pasar mi nariz por otro jardín. Trato de olvidarme, y dejar que me encuentren otros, en la espera de un sueño que se está armando, recolecto partes de herrumbrados callejones que me saben a noches desoladas. Y me echo a andar siguiendo el rastro dejado por la dama que acaricia mi pelo...
L.K.F
Primavera
ResponderEliminarmañana aburrida
vaivenes absurdos
miradas cansadas
es lunes
murmullo incesante
palabras en vano
listas y números
cármica y polvo
ladrillo y flores
simplicidad mañanera
neuronas separadas
nadie piensa ya
quiero no querer
queiro no deber
todo igual
inercia inmutable
¡quiero escapar!
contra la ventana.
Mensaje
Códigos decifrables
destinos timados
carácteres invariables
un dos
tres cuatro
un millón
sonidos y claves
metamorfosis en tu tez
ojos rojos
del revéz
tiempos pérdidos
afán sórdido
palabras
susurro encendido
silencio con caras.
Algo
La tierra es madre de todos
pero también da ponzoña
yo hallo miseria en cualquier camino que elija
La desgracia tiene hijos aunque ella no tinen madre.
Fundido azul
Hoja en blanco
dibujo ciego
fondo marino
sin destino
sin contorno
fin del bramo
en aquel álamo
mi hoja pliego
fundido azul.
Solo
Estoy aquí
perdida en este avismo profundo
no puedo beber con mis ojos
toda la luz del mundo
Mi cuerpo y mi alma
presos durante 90 minutos
Vienen a mi horrendas imagenes
de otros tiempos
Una lágrima de carbón rodó por mi mejilla
Huyo de esos pensamientos
y ya solo sé que no siento.
A.D.C
Es confortable, hasta cierto punto, encontrar un pez que nos tienda su aleta...
ResponderEliminarEs saber que no es esto una locura,
que viene de adentro,
que no estoy sola.
que mañana quizá,
o algún día con suerte,
me encuentre en azul viviendo la vida.
Gracias A.D.C
;)