Hay un silencio de lágrimas que inunda mi pecho,
un silbido que no puede distinguir el dolor,
un ancho muro con vidrios rotos,
un velo oscuro ahogando el suelo que piso.
Hay, todo, y nada,
un reloj que pasa rápido y sin sentido,
y otro reloj que nunca llega ...
Hay,
y no hay,
y quizá sólo falte aguardar,
ese reloj que marca las horas con otro tono.
Hay, también, un ruido mudo que no quiere hablar...
Un presente que se queda en la roca...
y este ahora,
que no sabe si habrá,
un pincel que pinte la vida, y nada más...
Lola Kiayes Ferowar.
un silbido que no puede distinguir el dolor,
un ancho muro con vidrios rotos,
un velo oscuro ahogando el suelo que piso.
Hay, todo, y nada,
un reloj que pasa rápido y sin sentido,
y otro reloj que nunca llega ...
Hay,
y no hay,
y quizá sólo falte aguardar,
ese reloj que marca las horas con otro tono.
Hay, también, un ruido mudo que no quiere hablar...
Un presente que se queda en la roca...
y este ahora,
que no sabe si habrá,
un pincel que pinte la vida, y nada más...
Lola Kiayes Ferowar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
tu comentario es muy importante para ayudar a que este blog mejore, escribe uno. gracias.
L.K.F